Bajo la cremallera y busco tu intimidad dejando mi huella en tu piel, tocando, sintiendo, besando todo de tí... sabes a miel. La dulzura se desborda en mis dedos, en mis labios, en mi sexo que te adora. Me rindo a tus gemidos, embriagada por tus caricias y las mías. Me sometes a tus deseos y soy esclava de ellos cuando mi rostro se pierde en medio de tus muslos. Y me arrebato, me pierdo saboreando, llenándome la boca de eso dulce que sabe a ti. Mis manos envuelven tu cuerpo, lo acarician, lo sofocan, lo moldeo fuerte y suave como a ti te gusta. Tal parece que te dibujo, que te plasmo, es mi forma de amarte... con mis manos... tatuando tu cuerpo con mis labios...
jueves, 30 de septiembre de 2010
Leather
Bajo la cremallera y busco tu intimidad dejando mi huella en tu piel, tocando, sintiendo, besando todo de tí... sabes a miel. La dulzura se desborda en mis dedos, en mis labios, en mi sexo que te adora. Me rindo a tus gemidos, embriagada por tus caricias y las mías. Me sometes a tus deseos y soy esclava de ellos cuando mi rostro se pierde en medio de tus muslos. Y me arrebato, me pierdo saboreando, llenándome la boca de eso dulce que sabe a ti. Mis manos envuelven tu cuerpo, lo acarician, lo sofocan, lo moldeo fuerte y suave como a ti te gusta. Tal parece que te dibujo, que te plasmo, es mi forma de amarte... con mis manos... tatuando tu cuerpo con mis labios...
jueves, 23 de septiembre de 2010
La soledad de los números primos
«En una clase de primer curso Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos aún más especiales. Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad.»
Paolo Giordano
Una serie matemática es una hermosa metáfora para hablarnos de la historia de un hombre y una mujer cuyas vidas han quedado condicionadas por las consecuencias tremendas de episodios ocurridos en su niñez. Pese a la fuerte atracción que sienten y les une, la vida pone ante ellos barreras invisibles que ponen a prueba la solidez de su relación.
Si el amor es una compleja fórmula de física y química, en este libro la soledad es una serie matemática. Pero en la vida, a diferencia de en las matemáticas, pocas cosas son exactas. En vez de un 12 hay veces que nos separan las palabras que no han sido dichas. En vez de un 18, la mirada que escondimos, la sonrisa que escamoteamos para no exponernos demasiado. En vez de un 42 los besos y caricias que no compartimos...
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Ariel
8 sep 10
"No te fíes de él, es un ángel y a veces un diablo, un espíritu del aire", me dijiste cuando te conté que había peinado a una sirena llamada Ariel.
No se si esa pequeña sirena de cola verde, con destellos plateados y melena roja como el fuego, era algo más que una muñeca, pero todavía conservo la sensación que viví al peinarla con mis dedos. En mis manos se convirtió en el mejor de los regalos.
No recuerdo haber querido ser peluquera de pequeña, pero sí que todas mis muñecas iban muy bien peinadas, especialmente Coral, una preciosidad con piel oscura y melena endiabladamente rizada. Mojaba sus cabellos y los desenredaba con el cepillo de mamá hasta que sus rizos desaparecían sólo por unos breves minutos. Ellos volvían a aparecer y entonces me entretenía en hacerle extraños moños, coletas o, incluso, ya cansada, me atrevía a cortarle unos rizos.
Pensaba en ello mientras los cabellos de Ariel cobraban vida en mis manos. El sol iba perdiendo su fuerza y el tiempo se había detenido. No oía la conversación de los amigos que me acompañaban, ni la voz de Lucia, una preciosidad rubia de cuatro años, que me pedía que le devolviese su sirena. Mientras terminaba de recogerle el pelo recordaba todos esos instantes en los que trabajando llegué a sentir esa sensación maravillosa que en esos momentos me embargaba.
He sido peluquera veinte años y no todas las horas han sido plenas, pero sí muchas de ellas. Conseguir con mis manos y conocimiento transformar un cabello ha llegado a ser uno de los dones más bonitos que me dado la vida. Sentir la textura de un cabello, darle forma o color, estructurar un corte, crear un recogido, como si de una pintura o escultura se tratase. Ver la cara de satisfacción en la persona que ha requerido tu trabajo, oír: "Nunca me he visto tan guapa", "Me siento muy bien con la imagen que has creado para mi", "Nadie me ha tratado el cabello como tú", "Gracias por enseñarme a querer mi cabello"...
Y Ariel consiguió que recordase que, aunque ya no pueda ejercer, sigo siendo peluquera. Aunque mi peluquería ya esté en manos de otra persona yo siempre podré encontrar ese instante especial, esa sensación anhelada, ya sea peinando los cabellos de una pequeña muñeca... o los de un ángel.
"No te fíes de él, es un ángel y a veces un diablo, un espíritu del aire", me dijiste cuando te conté que había peinado a una sirena llamada Ariel.No se si esa pequeña sirena de cola verde, con destellos plateados y melena roja como el fuego, era algo más que una muñeca, pero todavía conservo la sensación que viví al peinarla con mis dedos. En mis manos se convirtió en el mejor de los regalos.
No recuerdo haber querido ser peluquera de pequeña, pero sí que todas mis muñecas iban muy bien peinadas, especialmente Coral, una preciosidad con piel oscura y melena endiabladamente rizada. Mojaba sus cabellos y los desenredaba con el cepillo de mamá hasta que sus rizos desaparecían sólo por unos breves minutos. Ellos volvían a aparecer y entonces me entretenía en hacerle extraños moños, coletas o, incluso, ya cansada, me atrevía a cortarle unos rizos.
Pensaba en ello mientras los cabellos de Ariel cobraban vida en mis manos. El sol iba perdiendo su fuerza y el tiempo se había detenido. No oía la conversación de los amigos que me acompañaban, ni la voz de Lucia, una preciosidad rubia de cuatro años, que me pedía que le devolviese su sirena. Mientras terminaba de recogerle el pelo recordaba todos esos instantes en los que trabajando llegué a sentir esa sensación maravillosa que en esos momentos me embargaba.
He sido peluquera veinte años y no todas las horas han sido plenas, pero sí muchas de ellas. Conseguir con mis manos y conocimiento transformar un cabello ha llegado a ser uno de los dones más bonitos que me dado la vida. Sentir la textura de un cabello, darle forma o color, estructurar un corte, crear un recogido, como si de una pintura o escultura se tratase. Ver la cara de satisfacción en la persona que ha requerido tu trabajo, oír: "Nunca me he visto tan guapa", "Me siento muy bien con la imagen que has creado para mi", "Nadie me ha tratado el cabello como tú", "Gracias por enseñarme a querer mi cabello"...
Y Ariel consiguió que recordase que, aunque ya no pueda ejercer, sigo siendo peluquera. Aunque mi peluquería ya esté en manos de otra persona yo siempre podré encontrar ese instante especial, esa sensación anhelada, ya sea peinando los cabellos de una pequeña muñeca... o los de un ángel.
martes, 15 de junio de 2010
jueves, 10 de junio de 2010
Lo que yo quiero
Yo quiero aquí impresa dejar mi huella
escrita en tu cuerpo y sus rincones.
Yo quiero de tu vientre hacer mi casa
hasta abarcar tu gozo y tus dolores.
Quiero poblar tu risa y tu mirada
hasta morder las letras de tu nombre.
Yo no quiero dejar sólo la huella de arena
y mar que escribe la resaca.
Ni ser fugaz rumor entre las ramas,
visita veloz de aire en tu arboleda.
Yo quiero ser de tu río la piedra .
De tu torrente la corriente brava.
De tu mañana quiero ser escarcha .
Y de tu viento el norte y la veleta.
Enrique Tomás, de Almario de palabras, 1999.
martes, 1 de junio de 2010
Moises
" El retrato, como el paisaje, no es una realidad, sino una visión. El rostro puede ser una idea, un campo desde donde decir muchas cosas. Mis personajes son un poco rebeldes, con mucho carisma y vidas peculiares. Sus rostros narran, bajo la piel, historias singulares e insólitas sobre nuestra época. Hostiles a veces, casi siempre frágiles y a menudo heridos detrás de la opacidad de su máscara, ellos representan unas determinadas realidades sociales y, a veces, otro concepto de la belleza.
Cada encuentro es como cada uno de mis viajes. Me gusta improvisar, descubrir sin reglas. Desde que subo a mi coche y hago de él mi estudio y, en ocasiones, mi nuevo hábitat, estoy abierto a los encuentros fortuitos, y una vez que tomo la cámara, cada sesión de retratos es como una catarsis, como una terapia. Un trabajo que es “un ensayo contra el olvido". Una visión de la vida a través de una hendidura” . Así define Pierre Gonnord su trabajo fotográfico.Sus fotografías abordan el significado profundo que puede contener una cara como expresión del individuo. Enmarca el rostro sin más información añadida, no hay gestos o marcas que nos ayuden a describirlo, "solo" una cuidada iluminación, el fondo negro, el predominio de la mirada y los grandes formatos.En sus retratos cohabitan el silencio, la belleza, la pureza, la dureza o el frío y nos obligan a reconocer en ellos a un ser humano, testigo y narrador de su propia historia.El rostro es el centro del retrato y nos lo muestra convertido en mirada que surge desde el fondo negro para afectarnos y contar su historia, sacando a la luz todo aquello que hay bajo la piel.Con cada retrato Gonnord identifica el arte en la realidad." Pierre Gonnord "
miércoles, 26 de mayo de 2010
¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,Que nadie establece normas salvo la vida,Que la vida sin ciertas normas pierde forma,Que la forma no se pierde con abrirnos,Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,Que no está prohibido amar,Que también se puede odiar,Que el odio y el amor son afectosQue la agresión porque sí hiere mucho,Que las heridas se cierran,Que las puertas no deben cerrarse,Que la mayor puerta es el afecto,Que los afectos nos definen,Que definirse no es remar contra la corriente,Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,Que negar palabras implica abrir distancias,Que encontrarse es muy hermoso,Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,Que la vida parte del sexo,Que el "por qué" de los niños tiene un porque,Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,Que nunca está de más agradecer,Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,Que nadie quiere estar solo,Que para no estar solo hay que dar,Que para dar debimos recibir antes,Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,Que saber pedir no es regalarse,Que regalarse es, en definitiva, no quererse,Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,Que para que alguien "sea" hay que ayudarlo,Que ayudar es poder alentar y apoyar,Que adular no es ayudar,Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,Que las cosas cara a cara son honestas,Que nadie es honesto porque no roba,Que el que roba no es ladrón por placer,Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,Que se puede estar muerto en vida,Que se siente con el cuerpo y la mente,Que con los oídos se escucha,Que cuesta ser sensible y no herirse,Que herirse no es desangrarse,Que para no ser heridos levantamos muros,Que quien siembra muros no recoge nada,Que casi todos somos albañiles de muros,Que sería mejor construir puentes,Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,Que volver no implica retroceder,Que retroceder también puede ser avanzar,Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?
Mario Benedetti
jueves, 20 de mayo de 2010
La puta y la ballena
Sin saber cuándo ni cómo, Vera perdió el paso: está varada.Decide separarse y acepta un trabajo que le permitirá marcharse de Madrid por un tiempo: escribir un libro sobre el trabajo de un fotógrafo argentino muerto en la Guerra Civil. Un antiguo amante le enseña las fotografías del argentino que han llegado a sus manos junto a una inquietante carta. Vera presiente el cáncer antes de ver la foto de la mujer muerta con un boquete en el pecho, la amada fantasmal de esa carta del pasado que Vera lee como si fuera destinada a ella. Vera persigue hasta la Patagonia a la prostituta asesinada junto a una ballena y al fotógrafo que huye de una historia de amor de otros tiempos, que es el preludio de su propio encuentro con un desconocido en la misma cama de burdel en la que los protagonistas de su novela juraron no enamorarse nunca. Setenta años después de la primera varadura, la misma ballena vuelve a la playa a morir. Sola en el fin del mundo, Vera baila un tango con la muerte, se despide de la que fue y sepulta el dolor en las profundidades del mar.
viernes, 14 de mayo de 2010
Regresa
Vuelve a menudo y tómame,K.Kavafis
amada sensación, regresa y tómame.
Cuando la memoria del cuerpo despierta,
su viejo deseo vuelve a rodar en la sangre;
cuando los labios y la piel recuerdan
mis manos sienten como si tocaran de nuevo.
Vuelve a menudo y tómame, en la noche,
cuando mis labios y mi piel recuerdan...
Mi lengua no deja de agitarse sobre el contorno de tu piel, te dibuja. Perfila la suave definición de tus colores, disminuyendo su intensidad, aumentándola por instantes. Acaricia el lóbulo de tu oído, ese con el que escuchas el aumento de mi respiración, ese con el que comienzas a sentir el incremento de mis jadeos. Mis labios se pegan a tu sexo convirtiéndose en una parte más de él. Lo recorren hambrienta, sedienta, sintiendo cada poro en mis labios. Mi boca se empapa de tu sabor, de tu intensidad y soy incapaz de dejar de lamer, de chupar, de succionar, de beber hasta la última gota de tu savia. La hago mía. La saboreo en mis labios como dulce néctar y la guardo en mis labios, para ofrecértela, para que te entregues completamente. Y así entregado en mi cama lames mi sexo hasta saciarte, hasta que tu boca se llena de mi...
domingo, 9 de mayo de 2010
La grieta
"La Grieta” es el término usado para denominar a unas criaturas femeninas que conforman un mundo fantástico creado por Doris Lessing y el origen de nuestro mundo. Un día, una de ellas da a luz a un hombre, que las demás consideran como un monstruo, por la protuberancia que aparece entre sus piernas. Este hecho provoca que lo abandonen a su suerte sobre una roca, donde morirá. Sin embargo, tras él nacerán otros. Nos lo cuenta un patricio romano, que como guardián de unos documentos antiguos, que a su vez se remontan a testimonios orales aún anteriores, se plantea como aprendieron a convivir nuestros ancestros e imagina sus primeros encuentros, las peleas, los reproches, el deseo de tocar y penetrar otros cuerpos, hasta llegar a ese primer gesto de ternura que nos definió para siempre como seres humanos.
"Él negó con la cabeza y ella grito ¿Están muertos entonces? ¡Has matado a nuestros niños!!!. Oh tendría que haberlo supuesto. Eres tan imprudente, no te preocupas…se quedaron ahí, la una frente al otro, en la orilla de esa espléndida playa que pronto albergaría a todas las mujeres y criaturas y a los hombres que las visitarían. Estaba henchida de rabia, mientras él permanecía ahí, abatido, culposo, incriminado. Marona gritó y no cesó de gritar hasta que su voz enronqueció y enmudeció, y se quedó mirándolo, pero mirándolo de verdad. Estaba temblando, abrumado por el dolor que ahora de verdad sentía, porque la magnitud de la pena de ella le mostraba la gravedad de su error. Y ella lo vió, lo entendió. Se dió cuenta, y realmente comprendió lo que significaba esa lastimosa pierna, esa pierna marchita y retorcida.La ternura no es una de las cualidades que acostumbremos a asociar a la juventud. La vida nos la inculca a fuerza de golpes, nos hace más dulces y dúctiles de lo que nuestro orgullo juvenil nos había permitido. Jorsa vió a Marona como nunca antes la había visto. Tal vez la había sentido (más de lo que la había observado) como una presencia acusadora. Vió a una niña estremecida, toda cubierta de polvo blanco, aunque las lágrimas habían borrado los últimos grumos de su rostro. Estaba tan afligida, tan indefensa: la madurez le llegó en ese instante, cuando avanzo hacia ella para abrazarla y ella le abrió los brazos”
miércoles, 5 de mayo de 2010
Por saber que tú existes
Si te queda la mitad del desconsuelo
la décima parte
la milésima parte del desconsuelo
eres inviolable.
(Vulnerable, inviolable).
Si la algarroba te confía
un ángulo de dulzura en la boca
y conservas todavía en las palmas de las manos
el seco calor tan leve de tus muertos
seguramente eres tan vulnerable
como inviolable
y yo casi lo mismo por saber que tú existes.
Jorge Riechmann
jueves, 29 de abril de 2010
Todos somos barcos
" Cargados con experiencia de vida,
memorias de trabajo, buenos tiempos y pesares,
cada uno con su carga especial;
y es nuestro común destino
mostrar las marcas del viaje,
aquí una proa astillada, allí un cordaje emparchado,
y cada casco ennegrecido
por el incesante apaleo de las incansables olas.
Ojala seamos agradecidos por buenos tiempos y mares apacibles,
y en tiempos de tormenta tener el coraje
y la paciencia que caracteriza a todo buen navegante;
y, sobre todo, ojalá tengamos la alentadora esperanza de gozosos encuentros,
cuando nuestro barco finalmente tire su ancla en el agua quieta de la eterna bahia. "
Max Ehrmann
viernes, 23 de abril de 2010
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo
Tooru Okada , un joven japonés que acaba de dejar voluntariamente su trabajo en un bufete de abogados, recibe un buen día la llamada anónima de una mujer.
A partir de ese momento su vida, que había transcurrido por los cauces de la más absoluta normalidad, empieza a sufrir una extraña transformación. A su alrededor van apareciendo personajes cada vez más extraños, y la realidad, o lo real, va degradándose hasta convertirse en algo fantasmagórico.
La percepción del mundo se vuelve mágica, los sueños son realidad y, poco a poco, deberá resolver los conflictos que, sin sospecharlo siquiera, ha arrastrado a lo largo de toda su vida.
..............................................................................................................................................
""Las lágrimas goteaban produciendo ruido, una tras otra, en el círculo blanco del claro de luna y eran absorbidas por él. Las lágrimas, mientras caían, se bañaban en la luz de la luna y brillaban hermosas como un cristal. Y he visto que mi sombra también derramaba lágrimas. Incluso se veía, nítida, la sombra de las lágrimas. Señor pájaro-que-da-cuerda, ¿has visto alguna vez la sombra de una lágrima? La sombra de las lágrimas no es una sombra cualquiera. Es muy distinta. Viene de un mundo lejano especialmente para nuestros corazones. O tal vez no. Quizá las lágrimas que derrame la sombra son las auténticas y las que derramo yo son sólo la sombra."
Haruki Murakami
lunes, 19 de abril de 2010
The safest place
"...Mi corazón ha sido un guerrero solitario
que ha estado en la guerra,
así que puedes estar seguro
de que, en mi corazón, tu amor ha encontrado
el escondite más seguro.
Dentro hay un arroyo,
alrededor hay un muro
que nadie del infierno podría romper.
Ahí dentro, brillará
la luz del ojo del cielo.
Ahí dentro, llorarás.
Mi corazón ha sido un guerrero solitario
que ha estado en la guerra,
así que puedes estar seguro
de que tu amor está en un lugar sagrado,
el escondite más seguro."
que ha estado en la guerra,
así que puedes estar seguro
de que, en mi corazón, tu amor ha encontrado
el escondite más seguro.
Dentro hay un arroyo,
alrededor hay un muro
que nadie del infierno podría romper.
Ahí dentro, brillará
la luz del ojo del cielo.
Ahí dentro, llorarás.
Mi corazón ha sido un guerrero solitario
que ha estado en la guerra,
así que puedes estar seguro
de que tu amor está en un lugar sagrado,
el escondite más seguro."
jueves, 15 de abril de 2010
Citas
La noche era cálida, pero no tanto como sus miradas, pensaba ella. Juntos, sentados entre viejas piedras, escuchaban la música que los unía y los llevaba hacia lo que los dos esperaban que sucediera. Miradas y caricias, sonrisas y silencios mientras la música los envolvía acariciándolos suavemente y extremeciéndoles otras. La luna se asomaba entre las nubes haciéndoles un guiño, ella era su cómplice, los miraba y sonreía al ver la escena. Estaban rodeados de gente, pero solo estaban él y ella. Juntos. No habia sido fácil llegar a esta noche, todo parecia indicar que nunca llegaría, pero éste era el momento justo. De la mano caminaron un rato cuando los músicos terminaron de tocar. Silencios, miradas y el calor de un sentimiento compartido. Después, en la despedida, solo un beso y un hasta mañana. Cerró los ojos y una sonrisa se dibujó en su boca, la que los labios de él habian besado. Y en silencio, sola, volvió a sentir el calor de ese beso y su mirada al marchar. Tenian una cita. Mañana.
Una vez llegaste tan pronto
que no había flor que no fuese semilla
mano que no fuese garra
ni amor nocturno que el sol no descubriese
en los cines de barrio o en los parques.
Otra vez llegaste tan tarde
que el prólogo ya estaba en el epílogo
un pinzón cantaba a medianoche
las castañas asadas sabían a sobresalto
de muchachitas muertas.
A veces llegabas cabalgando una tormenta
y te asombrabas de encontrarnos empapados.
A veces custodiada por un tigre
y te ofendías mortalmente si yo le daba la mano
sin quitarme los guantes.
A veces llegabas desde detrás del tiempo
me tapabas los ojos
y yo tenía que adivinar
si el beso o la agonía
la entrega o cuántos surcos
arados en tu cuerpo por estaciones de un año
donde ya no había plaza para mí.
Hoy te estoy esperando en el momento justo.
En el fruto maduro. En la frente del día.
En una espuma que equidista de la rosa y del cenit.
Amor mío
no tardes.
Jorge Riechmann
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lunes, 12 de abril de 2010
Enjoy the ride
martes, 6 de abril de 2010
El viaje a la felicidad
"La felicidad es un estado emocional activado por el sistema límbico en el que, al contrario de lo que cree mucha gente, el cerebro consciente tiene poco que decir.”
Eduard Punset
lunes, 29 de marzo de 2010
La teta asustada
Fausta tiene "la teta asustada", una enfermedad que se transmite por la leche materna de las mujeres que fueron violadas o maltratadas durante la guerra del terrorismo en Perú. La guerra acabó, pero Fausta vive para recordarla, porque "la enfermedad del miedo" le ha robado el alma.
Ahora, la súbita muerte de su madre la obligará a enfrentarse a sus miedos y al secreto que oculta en su interior. La teta asustada cuenta la búsqueda de un florecer. Un viaje del miedo a la libertad.
La historia tiene varias lecturas, pero lo que más me gustó cuando la ví fue lo que calla o insinua. El silencio es el protagonista de la historia y de la cultura andina que entiende la vida y la muerte como una misma cosa. De la muerte que no es un estadio futuro, sino que está por todos los lugares pulsando y respirando de manera latente (una muerta que paradógicamente está viva durante toda la película protagonizándola y una madre que ha estado muerta en vida) .
El silencio identificado con las raices de una papa que siguen creciendo después de muerta y exhumada, como la memoria de los hechos trágicos que sucedieron en los 80 de la mano de "Sendero luminoso", pero no pueden dejar de crecer a cada instante: memoria, tiempo, silencio.
lunes, 22 de marzo de 2010
De A para X *********
El universo no se parece a una máquina, sino a un cerebro humano. La vida es un relato contado en este instante. La realidad primera es un relato. Lo sé porque soy mecánico.
No es que tengamos esperanza, sino que la albergamos.
Llevan casi dos meses reteniéndome el correo. Esta tarde, en el taller, Durito me ofreció una reproducción que tiene pegada en la pared de su celda. Quédatela hasta que vuelvas a tener carta de ella, me dijo, ya verás como llegarán. Hoy la tengo en mi pared, entre el espejo y Australia. Es una reproducción de Georges de la Tour que representa a una mujer visitando a un preso por la noche. Él está sentado en el calabozo. Ella está de pie, y en la mano derecha sostiene una vela cuya luz les permite verse. Están demasiado interesados en examinarse el uno al otro para sonreír. Ella acaba de acariciarle el pelo con la mano que tiene libre.
X.
Dondequiera que se encuentren hoy A y X, vivos o muertos, que Dios guarde sus sombras.
John Berger
" From I to J"
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jueves, 18 de marzo de 2010
De A para X ********
El sueño es la primera casa, una casa sin techo, ni paredes, ni cama. Éstos vendrán después, inspirados por el sueño. Esta noche te llevo, amor mío, a la primera casa. La deslizaré bajo la puerta monstruosa, y me encontrarás dentro.
Esta noche.
A .
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lunes, 15 de marzo de 2010
De A para X *******
Sucede que, cuando no te estoy estrechando entre mis piernas, pienso en ti como el héroe de una historia que oí una vez. No me he inventado la historia, sino que la oí una vez en un autobús, un momento antes de que nos ordenaran bajar. Aunque viviera cien años, no podría inventarte.(...)
Lo efímero no es lo opuesto a lo eterno. Lo opuesto a lo eterno es lo olvidado. Hay quienes viven pensando que lo olvidado y lo eterno son la misma cosa. Se equivocan.
Otros dicen que lo eterno nos necesita, y esos están en lo cierto. Lo eterno te necesita a ti, en tu celda, y a mí aquí, escribiéndote (...)
A.
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miércoles, 10 de marzo de 2010
De A para X *******
Me pedias jabón - lo más permitido a nadar que nos está permitido, decías -. Llegó esta mañana tu carta. Así que te envio doce pastillas con la esperanza de que te lleguen cuatro. (...)
Hoy han confirmado que nuestra solicitud de matrimonio ha sido denegada. Estatuto IBEC-27, cláusula F.
No hay mayor error que creer que la ausencia es la nada. La diferencia entre ambas es cronológica ( tiene que ver con una cronología que ellos no controlan ). La nada es antes, y la ausencia, después. A veces es fácil confundirlas: de ahí algunos de nuestros pesares.
A.
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lunes, 8 de marzo de 2010
De A para X ******
(...) De un lado al otro del mundo, soldados uniformados, armados hasta los dientes, operan contra civiles desarmados, apresados, aislados temporalmente y rodeados. Esta es la nueva profesión militar. Siempre ha sucedido, lo sé. Pero antes no era algo sistemático.
Han convertido a los soldados en hijos de puta. Y esta vieja que soy, tu vieja, recuerda a Esquilo.
Enviarón hombres a la guerra,
pero esos hombres no regresarón;
es a una urna de cenizas
a lo que dan la bienvenida en casa.
Entre lágrimas lo recuerdan:
dicen de él "fue todo un soldado"
o "noblemente murió de la muerte rodeado".
Las antiguas órdenes militares de "avance" y "retirada" o de "cubrir la retaguardia" se han vuelto obsoletas porque no hay ni frente ni ejército contrario.
Nadie dirá que uno de esos cabrones murió dignamente.
Si muere uno de ellos, sus allegados llorarán su muerte, pero callarán las circunstancias de la misma.
La única palabra que contaba el miércoles era la que salía de la boca de un fusil, dirigida a alguien de rodillas.
Mejor escoger nuestra hora que aceptar esto.
Nos conocemos. Nos conocemos desde la época de Cocodrilópolis.
A.
( Carta no enviada )
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Iabel Coixet
jueves, 4 de marzo de 2010
De A para X *****
¿Es algo que hice hace mucho tiempo ? ¿O es algo que quería hacer y todavía no he hecho? Igual da. El caso es que en algún momento pensé en poner mi mano en una carta, dibujar su contorno y enviártela. Un poco después de cuando fuera que lo pensara, me topé con un libro en el que enseñaban a dibujar manos (....) Decidí comprármelo. Se parecía a la historia de nuestra vida. Todas las historias son también historias de manos, manos que agarran, que sopesan, que señalan, que unen, que amasan, que enhebran, que acarician; manos abandonadas en el sueño, manos que cortan, que comen, que limpian, que tocan música, que rascan, que asan, que pelan, que se aferran, que aprietan un gatillo, que se cruzan (....)
Y me miro las manos, que quieren tocarte, y me parecen obsoletas, porque hace tanto que no te acarician.
A.
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lunes, 1 de marzo de 2010
De A para X ****
( ...) Me contabas en tu última carta - llegó hace una semana - que le habian rapado la cabeza a una presa. Sé cómo debió sentirse. Es como si te encadenaran de pies y manos, hasta que aprendes a soltarte. Te lleva como una semana. Pero el odio que sientes por las manos que lo hicierón dura para siempre.
Son las tres de la madrugada, y puede que tú tampoco duermas.
Se rompió una silla, tenía las patas desencajadas, el asiento flojo y algunos travesaños desencolocados y sueltos(...) Conseguí arreglarla y entonces sucedió algo extraño. Me eché a llorar. Lloré tanto que las lágrimas me cegaban. (...) ¿Qué me hizo llorar? ¿Que fuera tan fácil arreglar la silla, mientras que lo demás es tan difícil? (...)
Son las cosas pequeñas las que nos asustan. Las cosas inmensas, aquellas que pueden matarnos, nos hacen valientes.
A .
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