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lunes, 22 de marzo de 2010

De A para X *********

El universo no se parece a una máquina, sino a un cerebro humano. La vida es un relato contado en este instante. La realidad primera es un relato. Lo sé porque soy mecánico.

No es que tengamos esperanza, sino que la albergamos.

Llevan casi dos meses reteniéndome el correo. Esta tarde, en el taller, Durito me ofreció una reproducción que tiene pegada en la pared de su celda. Quédatela hasta que vuelvas a tener carta de ella, me dijo, ya verás como llegarán. Hoy la tengo en mi pared, entre el espejo y Australia. Es una reproducción de Georges de la Tour que representa a una mujer visitando a un preso por la noche. Él está sentado en el calabozo. Ella está de pie, y en la mano derecha sostiene una vela cuya luz les permite verse. Están demasiado interesados en examinarse el uno al otro para sonreír. Ella acaba de acariciarle el pelo con la mano que tiene libre.
X.

Dondequiera que se encuentren hoy A y X, vivos o muertos, que Dios guarde sus sombras.
John Berger

" From I to J"

jueves, 18 de marzo de 2010

De A para X ********

El sueño es la primera casa, una casa sin techo, ni paredes, ni cama. Éstos vendrán después, inspirados por el sueño. Esta noche te llevo, amor mío, a la primera casa. La deslizaré bajo la puerta monstruosa, y me encontrarás dentro.
Esta noche.
A .

lunes, 15 de marzo de 2010

De A para X *******



Sucede que, cuando no te estoy estrechando entre mis piernas, pienso en ti como el héroe de una historia que oí una vez. No me he inventado la historia, sino que la oí una vez en un autobús, un momento antes de que nos ordenaran bajar. Aunque viviera cien años, no podría inventarte.(...)
Lo efímero no es lo opuesto a lo eterno. Lo opuesto a lo eterno es lo olvidado. Hay quienes viven pensando que lo olvidado y lo eterno son la misma cosa. Se equivocan.
Otros dicen que lo eterno nos necesita, y esos están en lo cierto. Lo eterno te necesita a ti, en tu celda, y a mí aquí, escribiéndote (...)
A.

miércoles, 10 de marzo de 2010

De A para X *******

Me pedias jabón - lo más permitido a nadar que nos está permitido, decías -. Llegó esta mañana tu carta. Así que te envio doce pastillas con la esperanza de que te lleguen cuatro. (...)
Hoy han confirmado que nuestra solicitud de matrimonio ha sido denegada. Estatuto IBEC-27, cláusula F.
No hay mayor error que creer que la ausencia es la nada. La diferencia entre ambas es cronológica ( tiene que ver con una cronología que ellos no controlan ). La nada es antes, y la ausencia, después. A veces es fácil confundirlas: de ahí algunos de nuestros pesares.
A.

lunes, 8 de marzo de 2010

De A para X ******


(...) De un lado al otro del mundo, soldados uniformados, armados hasta los dientes, operan contra civiles desarmados, apresados, aislados temporalmente y rodeados. Esta es la nueva profesión militar. Siempre ha sucedido, lo sé. Pero antes no era algo sistemático.
Han convertido a los soldados en hijos de puta. Y esta vieja que soy, tu vieja, recuerda a Esquilo.
Enviarón hombres a la guerra,
pero esos hombres no regresarón;
es a una urna de cenizas
a lo que dan la bienvenida en casa.
Entre lágrimas lo recuerdan:
dicen de él "fue todo un soldado"
o "noblemente murió de la muerte rodeado".
Las antiguas órdenes militares de "avance" y "retirada" o de "cubrir la retaguardia" se han vuelto obsoletas porque no hay ni frente ni ejército contrario.
Nadie dirá que uno de esos cabrones murió dignamente.
Si muere uno de ellos, sus allegados llorarán su muerte, pero callarán las circunstancias de la misma.
La única palabra que contaba el miércoles era la que salía de la boca de un fusil, dirigida a alguien de rodillas.
Mejor escoger nuestra hora que aceptar esto.
Nos conocemos. Nos conocemos desde la época de Cocodrilópolis.
A.
( Carta no enviada  )


jueves, 4 de marzo de 2010

De A para X *****

¿Es algo que hice hace mucho tiempo ? ¿O es algo que quería hacer y todavía no he hecho? Igual da. El caso es que en algún momento pensé en poner mi mano en una carta, dibujar su contorno y enviártela. Un poco después de cuando fuera que lo pensara, me topé con un libro en el que enseñaban a dibujar manos (....)  Decidí comprármelo. Se parecía a la historia de nuestra vida. Todas las historias son también historias de manos, manos que agarran, que sopesan, que señalan, que unen, que amasan, que enhebran, que acarician; manos abandonadas en el sueño, manos que cortan, que comen, que limpian, que tocan música, que rascan, que asan, que pelan, que se aferran, que aprietan un gatillo, que se cruzan (....)
Y me miro las manos, que quieren tocarte, y me parecen obsoletas, porque hace tanto que no te acarician.
A.

lunes, 1 de marzo de 2010

De A para X ****


( ...) Me contabas en tu última carta - llegó hace una semana -  que le habian rapado la cabeza a una presa. Sé cómo debió sentirse. Es como si te encadenaran de pies y manos, hasta que aprendes a soltarte. Te lleva como una semana. Pero el odio que sientes por las manos que lo hicierón dura para siempre.
Son las tres de la madrugada, y puede que tú tampoco duermas.
Se rompió una silla, tenía las patas desencajadas, el asiento flojo y algunos travesaños desencolocados y sueltos(...) Conseguí arreglarla y entonces sucedió algo extraño. Me eché a llorar. Lloré tanto que las lágrimas me cegaban. (...) ¿Qué me hizo llorar? ¿Que fuera tan fácil arreglar la silla, mientras que lo demás es tan difícil? (...)
Son las cosas pequeñas las que nos asustan. Las cosas inmensas, aquellas que pueden matarnos, nos hacen valientes.
A .

jueves, 25 de febrero de 2010

De A para X ***

(...) Releo tus cartas muchas veces, pero nunca por la noche. Por la noche puede ser peligroso.(...) Y conforme leo, los días que median pasan con el veloz traqueteo de un tren de mercancías. ¿Qué quiero decir con los días que median? Los días que median entre esta vez  y la última vez  que leí esta misma carta. Y entre el día que la escribiste y el día que te detuvierón. Y entre el día en que el funcionario de prisiones la puso en el correo y el día que la leo, sentada en la azotea. Y entre este día, en que tenemos que recordarlo todo, y el día que podamos olvidar porque lo tendremos todo. (...)
Esta mañana fui a Suse a comprar una baraja nueva. Estaba cruzando el mercado, por donde se ponen los puestos de naranjas, y un hombre se para delante de mí y me dice :
Le debo un agradecimiento.
¿Un agradecimiento? ¿Por qué?
(...) Quería ofrecerle un café y enseñarle mi secreto porque creo que me salvó usted la vida.
(...) Tendemos a pensar que los secretos son pequeños, no? Como joyas o como piedras afiladas o navajas que se pueden esconder y guardar en secreto de lo pequeños que son. Pero también hay secretos inmensos, y es precisamente por su inmensidad por lo que permanecen ocultos, menos para quien ha intentado abrazarlos. Esos secretos son promesas.
(...) Te escribo esto muy entrada la noche. Pienso en las cartas que releo por la mañana temprano, cuando los días que median pasan con el veloz  traqueteo de un tren de mercancías; pienso en las cartas mías, que lees en tu celda, y el inmenso secreto que encierran, que es nuestro secreto, tuyo y mío, me hace sonreír.
A.

lunes, 15 de febrero de 2010

De A para X *


Tengo un amigo, Toni Rueda, que es Técnico de Iluminación. Lleva trabajando con la Luz muchos años. Ha iluminado edificios medievales, iglesias, espectáculos musicales y de danza, teatro...Desde hace tiempo colabora con diferentes museos nacionales y europeos, entre ellos el Reina Sofía. Uno de sus últimos trabajos se ha estrenado en Madrid en La casa Encendida.
Es un proyecto de Isabel Coixet inspirado en un libro epistolar de John Berger, "De A para X ".
La instalación reconstruye en tres dimensiones la historia de A y X,  gracias a la lectura simultánea de las cartas por diez de las más prestigiosas actrices europeas y de la voz del propio John Berger. Los que visiten la instalación recorrerán el laberinto de mallas ideado por Benedetta Tagliabue y sentirán a través de estímulos sonoros y visuales las sensaciones que podría sentir X al leer las cartas de su amada A en su celda de 2x 3 donde estaba recluido.
Yo no he visto la instalación, pero he leído el libro. En él se reproducen las cartas encontradas en la celda vacía de una antigua cárcel. Las cartas van dirigidas a X,  preso político de la celda 73.  A, su amada, le describe en ellas cosas del día a día, y lo hace de tal manera, que te imaginas a X consiguiendo evadirse durante su lectura de ese pequeño espacio en el que tiene que "vivir".  Son cartas llenas de sensaciones, olores, sabores, texturas, colores de dolor y esperanza...
Él escribe en el reverso de las cartas notas políticas, notas reales, datos que en la cárcel cobran otro sentido.
Ella, fuera, escribe vida.
Él, dentro, desmitifica la vida en hechos.
No se pueden identificar los lugares, ni la guerra de la que se habla, pero en cada carta están la ira contenida, la injusticia y todo el dolor que una guerra significa. Y en medio de todo ello  una persona enamorada que consigue que sus palabras destilen vida, amor y esperanza.
Voy a ir publicando pequeños retazos, trocitos del alma de A que manda en cada carta a X.
(....) Qué grande es la diferencia entre la esperanza y la expectación.  Al principio creía que tenía que ver con el tiempo, que la esperanza era aguardar algo más lejano.  Me equivocaba.  La expectación pertenece al cuerpo, mientras que la esperanza es del alma.  Ésa es la diferencia. Las dos conversan, se animan o se consuelan, pero sueñan cosas distintas. Y he aprendido algo más. La expectación del cuerpo puede durar tanto como cualquier esperanza. Como la del mío, pensando en el tuyo.  Expectante.

A.