Sucede que, cuando no te estoy estrechando entre mis piernas, pienso en ti como el héroe de una historia que oí una vez. No me he inventado la historia, sino que la oí una vez en un autobús, un momento antes de que nos ordenaran bajar. Aunque viviera cien años, no podría inventarte.(...)
Lo efímero no es lo opuesto a lo eterno. Lo opuesto a lo eterno es lo olvidado. Hay quienes viven pensando que lo olvidado y lo eterno son la misma cosa. Se equivocan.
Otros dicen que lo eterno nos necesita, y esos están en lo cierto. Lo eterno te necesita a ti, en tu celda, y a mí aquí, escribiéndote (...)
A.
lunes, 15 de marzo de 2010
De A para X *******
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