(...) De un lado al otro del mundo, soldados uniformados, armados hasta los dientes, operan contra civiles desarmados, apresados, aislados temporalmente y rodeados. Esta es la nueva profesión militar. Siempre ha sucedido, lo sé. Pero antes no era algo sistemático.
Han convertido a los soldados en hijos de puta. Y esta vieja que soy, tu vieja, recuerda a Esquilo.
Enviarón hombres a la guerra,
pero esos hombres no regresarón;
es a una urna de cenizas
a lo que dan la bienvenida en casa.
Entre lágrimas lo recuerdan:
dicen de él "fue todo un soldado"
o "noblemente murió de la muerte rodeado".
Las antiguas órdenes militares de "avance" y "retirada" o de "cubrir la retaguardia" se han vuelto obsoletas porque no hay ni frente ni ejército contrario.
Nadie dirá que uno de esos cabrones murió dignamente.
Si muere uno de ellos, sus allegados llorarán su muerte, pero callarán las circunstancias de la misma.
La única palabra que contaba el miércoles era la que salía de la boca de un fusil, dirigida a alguien de rodillas.
Mejor escoger nuestra hora que aceptar esto.
Nos conocemos. Nos conocemos desde la época de Cocodrilópolis.
A.
( Carta no enviada )
lunes, 8 de marzo de 2010
De A para X ******
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