
Le dice Montgomery Clift a Elizabeth Taylor en Un Lugar en el Sol :
"Te quiero. Te quise desde el primer momento en que te vi. Te quise incluso antes de verte por primera vez."

" ! Lo vendo todo, lo vendo ! "
grita un hombre en el mercado.
(...) Se le acerca una clienta:
" Quiero un bote de silencio,
medio litro de tormenta,
cuatro cajas de buen tiempo
y un kilo de isla desierta.
Quiero espuma de la playa,
dos botellas de laguna,
un racimo de palabras
y una rodaja de luna."
El hombre del puesto se enfada :
" ! No vendo nada de eso ! ".
Y ella se marcha diciendo:
" Entonces no vende nada..."
Del libro de poesía para niños " Ciudad laberinto" de Pedro Mañas. Con ilustraciones de Silvina Socolovsky. La de este post versión de mi tsunami ( ;



Mi soledad acaba
donde empieza tu nombre,
pues tu nombre convoca
la realidad
que no puedo ver ni tocar sólo sentir.
Y yo siento
que tu nombre
llena la alberca donde descansa
la quietud que ahora tengo.
(P. Guerrero)


Chow Mo Wan, es un escritor de los años sesenta que escribiendo una novela llama a esa parte suya y lo hace viajando a 2046, donde nada cambia. Viaja a Singapore, Hong Kong, en la búsqueda de ese yo, el que podía, el que sabía amar, y que ha perdido.«En una clase de primer curso Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos aún más especiales. Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad.»
Paolo Giordano
Una serie matemática es una hermosa metáfora para hablarnos de la historia de un hombre y una mujer cuyas vidas han quedado condicionadas por las consecuencias tremendas de episodios ocurridos en su niñez. Pese a la fuerte atracción que sienten y les une, la vida pone ante ellos barreras invisibles que ponen a prueba la solidez de su relación.
"No te fíes de él, es un ángel y a veces un diablo, un espíritu del aire", me dijiste cuando te conté que había peinado a una sirena llamada Ariel.Yo quiero aquí impresa dejar mi huella
escrita en tu cuerpo y sus rincones.
Yo quiero de tu vientre hacer mi casa
hasta abarcar tu gozo y tus dolores.
Quiero poblar tu risa y tu mirada
hasta morder las letras de tu nombre.
Yo no quiero dejar sólo la huella de arena
y mar que escribe la resaca.
Ni ser fugaz rumor entre las ramas,
visita veloz de aire en tu arboleda.
Yo quiero ser de tu río la piedra .
De tu torrente la corriente brava.
De tu mañana quiero ser escarcha .
Y de tu viento el norte y la veleta.
Enrique Tomás, de Almario de palabras, 1999.
" El retrato, como el paisaje, no es una realidad, sino una visión. El rostro puede ser una idea, un campo desde donde decir muchas cosas. Mis personajes son un poco rebeldes, con mucho carisma y vidas peculiares. Sus rostros narran, bajo la piel, historias singulares e insólitas sobre nuestra época. Hostiles a veces, casi siempre frágiles y a menudo heridos detrás de la opacidad de su máscara, ellos representan unas determinadas realidades sociales y, a veces, otro concepto de la belleza.
Cada encuentro es como cada uno de mis viajes. Me gusta improvisar, descubrir sin reglas. Desde que subo a mi coche y hago de él mi estudio y, en ocasiones, mi nuevo hábitat, estoy abierto a los encuentros fortuitos, y una vez que tomo la cámara, cada sesión de retratos es como una catarsis, como una terapia. Un trabajo que es “un ensayo contra el olvido". Una visión de la vida a través de una hendidura” . Así define Pierre Gonnord su trabajo fotográfico.Sus fotografías abordan el significado profundo que puede contener una cara como expresión del individuo. Enmarca el rostro sin más información añadida, no hay gestos o marcas que nos ayuden a describirlo, "solo" una cuidada iluminación, el fondo negro, el predominio de la mirada y los grandes formatos.En sus retratos cohabitan el silencio, la belleza, la pureza, la dureza o el frío y nos obligan a reconocer en ellos a un ser humano, testigo y narrador de su propia historia.El rostro es el centro del retrato y nos lo muestra convertido en mirada que surge desde el fondo negro para afectarnos y contar su historia, sacando a la luz todo aquello que hay bajo la piel.Con cada retrato Gonnord identifica el arte en la realidad." Pierre Gonnord "
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,Que nadie establece normas salvo la vida,Que la vida sin ciertas normas pierde forma,Que la forma no se pierde con abrirnos,Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,Que no está prohibido amar,Que también se puede odiar,Que el odio y el amor son afectosQue la agresión porque sí hiere mucho,Que las heridas se cierran,Que las puertas no deben cerrarse,Que la mayor puerta es el afecto,Que los afectos nos definen,Que definirse no es remar contra la corriente,Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,Que negar palabras implica abrir distancias,Que encontrarse es muy hermoso,Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,Que la vida parte del sexo,Que el "por qué" de los niños tiene un porque,Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,Que nunca está de más agradecer,Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,Que nadie quiere estar solo,Que para no estar solo hay que dar,Que para dar debimos recibir antes,Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,Que saber pedir no es regalarse,Que regalarse es, en definitiva, no quererse,Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,Que para que alguien "sea" hay que ayudarlo,Que ayudar es poder alentar y apoyar,Que adular no es ayudar,Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,Que las cosas cara a cara son honestas,Que nadie es honesto porque no roba,Que el que roba no es ladrón por placer,Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,Que se puede estar muerto en vida,Que se siente con el cuerpo y la mente,Que con los oídos se escucha,Que cuesta ser sensible y no herirse,Que herirse no es desangrarse,Que para no ser heridos levantamos muros,Que quien siembra muros no recoge nada,Que casi todos somos albañiles de muros,Que sería mejor construir puentes,Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,Que volver no implica retroceder,Que retroceder también puede ser avanzar,Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?
Vuelve a menudo y tómame,K.Kavafis
amada sensación, regresa y tómame.
Cuando la memoria del cuerpo despierta,
su viejo deseo vuelve a rodar en la sangre;
cuando los labios y la piel recuerdan
mis manos sienten como si tocaran de nuevo.
Vuelve a menudo y tómame, en la noche,
cuando mis labios y mi piel recuerdan...
Mi lengua no deja de agitarse sobre el contorno de tu piel, te dibuja. Perfila la suave definición de tus colores, disminuyendo su intensidad, aumentándola por instantes. Acaricia el lóbulo de tu oído, ese con el que escuchas el aumento de mi respiración, ese con el que comienzas a sentir el incremento de mis jadeos. Mis labios se pegan a tu sexo convirtiéndose en una parte más de él. Lo recorren hambrienta, sedienta, sintiendo cada poro en mis labios. Mi boca se empapa de tu sabor, de tu intensidad y soy incapaz de dejar de lamer, de chupar, de succionar, de beber hasta la última gota de tu savia. La hago mía. La saboreo en mis labios como dulce néctar y la guardo en mis labios, para ofrecértela, para que te entregues completamente. Y así entregado en mi cama lames mi sexo hasta saciarte, hasta que tu boca se llena de mi...
"La Grieta” es el término usado para denominar a unas criaturas femeninas que conforman un mundo fantástico creado por Doris Lessing y el origen de nuestro mundo. Un día, una de ellas da a luz a un hombre, que las demás consideran como un monstruo, por la protuberancia que aparece entre sus piernas. Este hecho provoca que lo abandonen a su suerte sobre una roca, donde morirá. Sin embargo, tras él nacerán otros. Nos lo cuenta un patricio romano, que como guardián de unos documentos antiguos, que a su vez se remontan a testimonios orales aún anteriores, se plantea como aprendieron a convivir nuestros ancestros e imagina sus primeros encuentros, las peleas, los reproches, el deseo de tocar y penetrar otros cuerpos, hasta llegar a ese primer gesto de ternura que nos definió para siempre como seres humanos.
"Él negó con la cabeza y ella grito ¿Están muertos entonces? ¡Has matado a nuestros niños!!!. Oh tendría que haberlo supuesto. Eres tan imprudente, no te preocupas…se quedaron ahí, la una frente al otro, en la orilla de esa espléndida playa que pronto albergaría a todas las mujeres y criaturas y a los hombres que las visitarían. Estaba henchida de rabia, mientras él permanecía ahí, abatido, culposo, incriminado. Marona gritó y no cesó de gritar hasta que su voz enronqueció y enmudeció, y se quedó mirándolo, pero mirándolo de verdad. Estaba temblando, abrumado por el dolor que ahora de verdad sentía, porque la magnitud de la pena de ella le mostraba la gravedad de su error. Y ella lo vió, lo entendió. Se dió cuenta, y realmente comprendió lo que significaba esa lastimosa pierna, esa pierna marchita y retorcida.La ternura no es una de las cualidades que acostumbremos a asociar a la juventud. La vida nos la inculca a fuerza de golpes, nos hace más dulces y dúctiles de lo que nuestro orgullo juvenil nos había permitido. Jorsa vió a Marona como nunca antes la había visto. Tal vez la había sentido (más de lo que la había observado) como una presencia acusadora. Vió a una niña estremecida, toda cubierta de polvo blanco, aunque las lágrimas habían borrado los últimos grumos de su rostro. Estaba tan afligida, tan indefensa: la madurez le llegó en ese instante, cuando avanzo hacia ella para abrazarla y ella le abrió los brazos”
Si te queda la mitad del desconsuelo
la décima parte
la milésima parte del desconsuelo
eres inviolable.
(Vulnerable, inviolable).
Si la algarroba te confía
un ángulo de dulzura en la boca
y conservas todavía en las palmas de las manos
el seco calor tan leve de tus muertos
seguramente eres tan vulnerable
como inviolable
y yo casi lo mismo por saber que tú existes.
Jorge Riechmann
" Cargados con experiencia de vida,
memorias de trabajo, buenos tiempos y pesares,
cada uno con su carga especial;
y es nuestro común destino
mostrar las marcas del viaje,
aquí una proa astillada, allí un cordaje emparchado,
y cada casco ennegrecido
por el incesante apaleo de las incansables olas.
Ojala seamos agradecidos por buenos tiempos y mares apacibles,
y en tiempos de tormenta tener el coraje
y la paciencia que caracteriza a todo buen navegante;
y, sobre todo, ojalá tengamos la alentadora esperanza de gozosos encuentros,
cuando nuestro barco finalmente tire su ancla en el agua quieta de la eterna bahia. "
Max Ehrmann